La conquista de Madrid

No hubo batalla, ni héroes, ni mucho menos gatos en la conquista de Madrid. Tampoco se recuperó nada, porque simplemente no había ningún Madrid antes de la llegada de los musulmanes a la Península Ibérica. ¿Cómo reconquistar lo que nunca se tuvo, lo que nunca se añoró, lo que nunca existió?. No hay huellas arqueológicas o documentales que den cuenta de un asentamiento preislámico, lo que conduce a un reflexión clave: Madrid nació en Al Andalus y como tal fue conquistada, que no reconquistada.

Sin embargo, gran parte del imaginario colectivo de los madrileños está construido al contrario. Reconquista, moros y cruzados que expulsan al infiel ya no por Dios sino por España, una nación que no existía entonces. Hablamos del siglo XI, Castilla no se constituyó como reino hasta veinte años antes de la conquista de Madrid, fechada en torno al 1085. Pero ¿Qué pasó hasta ese año?, ¿Cómo cayó Madrid en manos castellanas?.

«El triunfo de la Santa Cruz en la batalla de las Navas de Tolosa» es una de los mejores ejemplos a la hora de insertar el relato de la mal llamada Reconquista
Marceliano Santa María Sedano.1892
 Museo Nacional del Prado

Los mitos de la conquista de Madrid fueron creados al albur de la capitalidad imperial, una época que desterró toda huella islámica de la ciudad. La capital del imperio católico más importante del mundo merecía un origen distinto al relato enmarcado en Al Andalus y, también, una toma con fuerza y pasión que narrase supuestas décadas de asedio, de feroces ataques de los cristianos gritando ¡Santiago!.

Los dos ataques cristianos a Madrid

Pero la historia plantea otro recorrido. Las tesis más solidas apuntan a una capitulación y entrega de Madrid, aquella madina en la Marca Media de Al Andalus. Y de ataques, más bien pocos. Solo se han documentado dos asedios o «batallas» contra aquel Mayrit. El primero de ellos en el 932, recogido en la única fuente no árabe previa a la conquista. Ramiro II de León atacó la frontera andalusí apenas unos años después de la proclamación del califato. La escribió el cronista Sampiro, obispo de Astorga, en latín.


Reinando Ramiro seguro, consultó con los magnates de su reino de qué modo invadiría la
tierra de los caldeos, y juntando su ejército, se encaminó á la ciudad que llaman Magerit,
desmanteló sus muros, hizo muchos estragos en un domingo, y ayudado de la clemencia
de Dios, volvió á su reino en paz con su victoria

La Cruz de Peñalba fue un regalo de Ramiro II al abad del desaparecido Monasterio de Santiago de Peñalba en agradecimiento a la ayuda del apóstol en su victoria de Simancas (939) contra el califa Abderramán III. Museo de León

Este ataque fue una excepción. Madrid desde su fundación en torno al 860, estaba relativamente lejos de la línea de guerra, fijada en el Duero. La proclamación del Califato de Córdoba en el 929 la benefició aún más, debido al nuevo poder omeya y a la desunión de los caudillos cristianos en el Norte. Pero la llegada de las taifas lo cambió todo. Mayrit quedó integrada en la taifa de Tulaytula (Toledo) gobernada por la dinastía de los Banu Di-I -Nun. Su futuro quedaría marcado desde entonces por el devenir de la antigua capital visigoda. La conquista de Madrid es la evidencia.

Militarmente las taifas hacían gala de su fragilidad. La desmembración de Al Andalus en casi una cuarentena de pequeños reinos discurrió en paralelo con la unión institucional de los cristianos. Los régulos de Toledo, como todos, se interesaban más por el lujo y los placeres que por el campo de batalla. Y pronto tuvieron que hacer frente al empuje cristiano liderado por Fernando I de León. Hay noticias de que el rey leonés ocupó durante un tiempo la ciudad (1057) en su primera incursión en el norte de la taifa, pero son poco fiables, de manera que se interpreta más que su algara no llegó a Madrid.

La conquista de Madrid
Diurnal o Libro de Horas de Fernando I . 1055
Biblioteca Xeral Universitaria, Santiago de Compostela

Cinco años después, en 1062, Torres Balbás cuenta que «con gran ejército de caballeros, ballesteros y máquinas invadió la tierra de moros». Esta vez sí llegó a Madrid. La Estoria de España, a iniciativa de Alfonso X el sabio recogida en la Primera Crónica General de Ramón Ménendez Pidal, y la Historia Silense, una especie de biografía inconclusa de Alfonso VI del siglo XII, dan cuenta de esta campaña que recoge el coordinador científico del Centro de Estudios del Madrid Islámico, Daniel Gil Benumeya.

Fuesse pora tierra de Toledo et quemo et destruxo Talamanca, et Alcala, Madrid, et mato moros sin cuenta, et destruxo otros muchos logares del regno de Toledo, et tanto fueron los moros que mato et que catiuo que les nom podrie omne dar cuenta

La conquista de Madrid
Fernando I en el Libro de las Estampas. Siglo XII, Catedral de León

La caída de Toledo arrastra a Madrid

Tras este ataque, Toledo se vio forzado a pagar parias a Fernando, lo que significaba que por vez primera cambiaba la situación de fuerza. El rey al-Mamun entregaba anualmente una cantidad en monedas de oro con el compromiso de no ser atacado por los leoneses y ser auxiliado por ellos ante un tercero. El caso es que Toledo era codiciado por todos sus vecinos, algo que fue aún más evidente a la muerte de al-Mamun. Le sucedió su nieto al-Qadir, que le sobró tiempo para dejar clara su pésima gestión y aislamiento. Solo entre los suyos, nada más tenía el apoyo de Alfonso VI, un cristiano.

Alfonso VI se hizo el hombre más poderoso a ambos lados del Duero. Tras la muerte de su padre, este repartió el reino: Castilla a Sancho, León a Alfonso y Galicia a García. Sancho era el fuerte, liquidó a García y empujó al exilio a Alfonso a Toledo. Al-Mamun le acogió y a la muerte de Sancho, regresó a León por el Balat Humayd, el paso de Al Andalus en la Sierra de Guadarrama, paralelo al Alto del León. La autopista del Medievo.

Azulejo que representa la entrada de Alfonso VI en Toledo el 25 de mayo de 1085, aunque la ciudad se rindió el 6 de mayo. Plaza de España, Sevilla

Débil, al-Qadir pedía ayuda constante a Alfonso, que ya en 1077 sabemos que había adoptado el título de Imperator totius Hispaniae. En una de ellas, el rey leonés cercó Toledo para expulsar al rey taifa de Badajoz al-Mutawakil que había tomado la ciudad en 1081, jaleado por rebeldes toledanos. El reyezuelo retornó, pero el monarca cristiano siempre conseguía a cambio más territorios del reino taifa, liquidado en la práctica.

El final se acercaba. Al-Qadir, incapaz de controlar Toledo ofreció el reino a Alfonso a cambio de Valencia. Desde el palacio de al-Mamun, el rey castellano leones dirigió el asedio en el otoño de 1984, pero la ciudad no cayó hasta el 6 de mayo de 1085.

Dos hipótesis sobre la conquista de Madrid

¿Y dónde queda Madrid?. Más allá del heroísmo y la gloria que narran los cronistas de la Corte, lo cierto es que no hay fuentes de la época que den cuenta de la conquista de Madrid. Ni siquiera sabemos con certeza si cayó por las armas o capituló. Este vacío alimentó siglos después las leyendas y historias novelescas no carentes de humor. Como la de aquel soldado que trepó cual gato a la muralla árabe y liberó la ciudad de los infieles, a quienes luego la historia tachó de extranjeros.

La conquista de Madrid
Asalto de Madrid por los guerreros de Alfonso VI en Historia de la Villa y Corte de Amador de los Rios (1860)

Dejando al margen la ficción novelesca, ¿Cuándo quedó Madrid bajo jurisdicción de Castilla?. Hay dos teorías. Una mayoría de autores aboga porque Madrid cayó inexorablemente después de la capital, como así recoge la Primera Crónica General. Se amparan en que el texto menciona la plazas ganadas por Alfonso tras hacerse con Toledo, cuando el resto de ciudades y pueblos de la taifa se desmoronaron como un castillo de naipes. Uno de los más contemporáneos, el sacerdote valenciano Joseph Ortiz y Sanz, lo contó así en su Compendio Cronológico de la Historia de España de 1796.

“A la toma de Toledo se siguió la de todas las plazas fuertes que no se habían rendido. Fueron Talavera, Santa Olalla, Maqueda, Alfamin, Arganza, Madrid, Olmos, Canales, Casatalifa, Talamanca, Uzeda, Guadalaxara, Fita,Ribas, Caracoya, Alvende, Mora, Alarcon, Valera, Consuegra, Uclés, Cuenca, Almodovar y otras. Pero quizás algunas de ellas ya las había tomado el Rey antes que a Toledo»

La conquista de Madrid
El callejero dedica una calle al conquistador de Madrid precisamente en pleno corazón de la barriada mudéjar, junto a la calle y plaza de La Morería, hoy conocido como La Latina

Pero no solo las fuentes del lado cristiano atestiguan esta teoría sobre la conquista de Madrid, sino que Ibn al-Kardabus sostiene en su Historia de Al Andalus este mismo relato, aunque con mayor vehemencia hacia Alfonso VI, a quien no repara en halagos.

Cuando el tirano Alfonso, maldígale Dios, se hizo con Toledo se ensoberbeció, pues pensó que la rienda de al Andalus se hallaba en sus manos, entonces lanzó sus algaras contra todos sus distritos hasta que consiguió tomar las dependencias de Ibn Di- I- Nun y apoderarse de ellas. Estas fueron ochenta ciudades con mezquita aljama, sin contar los pueblos y las aldeas florecientes.

Otra segunda hipótesis defiende que la entrada de los castellanos leoneses en Madrid se produjo con anterioridad, es decir, cuando éstos se dirigían a Toledo. Se trata de algo plausible, pues el ejército de Alfonso iría apoderándose de todos los puestos en la retaguardia para dejar aislada a la capital y sin recursos, aunque eso también podría implicar un mayor desgaste en la tropa.

La conquista de Madrid
Alfonso VI ante las murallas de
Madrid. Litografía de la Historia de
la Villa y Corte de Amador de los
Ríos (1860).

Sea como fuere bien Madrid pudo ser conquistada en 1083 camino de la toma de Toledo o en 1085, una vez rendida la capital con su reino. Pero en ambas opciones, se descarta casi de manera unánime un enfrentamiento. De hecho, en la región de Madrid, las crónicas si dan cuenta de la resistencia de Qal’at’Abd al-Salam (Alcalá de Henares), pero no hay referencias a Madrid, lo que insta a pensar a que los cristianos establecieron su hegemonía aquí sin derramamiento de sangre.

A partir de entonces, Madrid pasó a manos cristianas sin que existan evidencias sólidas de que retornara en algún momento a Dar al Islam (tierra del Islam). Y eso que la llegada de los almorávides no solo frenó el avance de los castellanoleoneses sino que les hizo retroceder e incluso perder plazas. La mayoría de las conquistas de Alfonso VI en el Tajo se perdieron, solo resistieron dos: Toledo y Madrid.

Bibliografía

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6 Respuestas

  1. aljamiada dice:

    ¡Cuánta falta hace recalcar esto de la conquista en oposición a la tan cacareada reconquista! Lo que nunca se tuvo nunca se puede recuperar.

    • rafamrtz dice:

      Estoy muy de acuerdo, gracias por el comentario.

    • J. Banana dice:

      La península fue reconquistada, ya que previamente estaba regida bajo el poder central de los visigodos, que habían heredado de Roma la organización territorial, así como la jurisprudencia. Que Madrid no existiese previa a la invasión musulmana no es relevante, ya que los visigodos gobernaban en todo el territorio.

  2. Nacho dice:

    Unas ciudades se conquistaron y otras se reconquistaron. Había ciudades y civilización en la Península Ibérica antes de que llegaran los árabes. No borréis un milenio de historia por vuestras fobias.

    • rafamrtz dice:

      eso que llamas fobias es el discurso nacional católico articulado en el siglo XIX que presenta al Islam y Al Andalus como algo extranjero, pese a sus ocho siglos en la Península, más que ninguna otra civilización como Roma o los godos, por cierto ambas extranjeras y nada ibéricas.

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