En una pequeña calle del centro de Madrid se encuentra el restaurante árabe El Califa, que sigue el mismo guión que la mayoría de locales frecuentados por españoles, es decir, apuesta por la comida árabe en su conjunto, tiene un espacio dedicado a tetería y los fines de semana añade el clásico espectáculo de danza del vientre. No aporta nada nuevo en el terreno de los locales árabes de Madrid, pero su propuesta -al igual que sucede con los otros- es la que triunfa en Madrid.

Pequeña puerta de entrada del restaurante y tetería árabe El Califa en Madrid

Uno de los restaurantes árabes con más fama en Madrid

Pese a que en ocasiones resulta difícil de localizar, El Califa es uno de los establecimientos más populares entre los madrileños para iniciarse en la comida árabe y volver a fumar esas pipas de agua (shisha) que normalmente probamos cuando visitamos un país musulmán pero que difícilmente volvemos a repetir en España. De ahí, que este tipo de locales se reinventen como restaurantes árabes a la par que teterías para captar a los nostálgicos del tabaco de frutas que una vez probaron en Marruecos o Egipto.

Shishas, tes y cachimbas en el restaurante y tetería El Califa en Madrid

Cuscus, tes morunos o cachimba, las excusas son varias para entrar a este restaurante árabe pequeño por fuera (por su estrecha puerta) pero grande por dentro (por su sala repleta de shishas). Agradable y tranquilo, este establecimiento se compone de dos salas. Sorprende que la más grande no cuente con las típicas mesas bajas magrebíes que sirven para comer, fumar o lo que se plazca, sino que en su lugar apuesta por mesas altas destinadas a tetería. La más pequeña se utiliza como comedor, un pequeño rincón decorado con inspiraciones árabes.

Bolitas de garbanzos con especias en restaurante El Califa en Madrid

Una tetería y restaurante árabe indicado para los españoles

En nuestro casos nos beneficiamos del horario de este restaurante árabe, abierto hasta las 2 de la madrugada, para cenar tarde. Pedimos a la carta ya que los precios son algo más caros que en el barrio de Lavapiés pero bastante asequibles en general. Como primeros Warakarish, que son hojas de parra rellenas de arroz y especias, y Falafel (arriba), que son bolitas de garbanzos y especias fritas. Francamente buenos los dos platos. De segundo nos decantamos por el Cuscus de pollo, algo escaso y sin el caldo típico que lo acompaña, y una pastela (abajo), que flojeó también porque no conseguía esa fusión de sabores entre lo dulce y lo salado.

Pastela marroquí en el restaurante árabe El Califa

Al estar indicado para los españoles, se puede beber alcohol y aunque cada vez estoy más acostumbrado a acompañar la comida árabe con agua, en esta ocasión el vino fue protagonista. Vino de la casa, si bien existen vinos tintos libaneses por 18 euros para los más valientes y curiosos. Los probaré, algún día! No pedimos postre, pero la casa nos invitó a unos pasteles árabes, baklavas! 41 euros en total

Para los menos habituales, este restaurante árabe propone un menú degustación que incluye varios primeros y una selección de segundos a propuesta del chef por 22 euros, sin postres ni bebidas.

Ambiente casero, agradable y trato correcto para este local, que se transforma los fines de semana cuando los camareros vuelan de un extremo a otro sirviendo tés y shishas sin dejar de lucir su eterna sonrisa.

Sillas y taburetes árabes en el restaurante El Califa de Madrid

Calle  Trujillos 3

Barrio de Sol  (Distrito Centro) 

Metro: Ópera, Santo Domingo, Callao

Bus: 1, 2, 44, 46,74, 75, 133, 147, 148 

http://www.califamadrid.com//

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