Recuperar una de las plazas fundadas por sus antepasados siempre fue un anhelo de los musulmanes. Desde la conquista de Alfonso VI en 1086, Madrid siempre estuvo en el punto de mira de los dirigentes andalusíes como así lo atestiguaron los dos califas que trataron de reconquistarla sin éxito. Ambos esperaron su caída acampados en un terreno ocupado hoy por los Jardines de Campo del Moro.  Ambos intentos tuvieron el mismo final, la retirada.

Los que hoy son uno de los jardines más románticos de Madrid fueron hace siglos el lugar escogido por las tropas musulmanas para acampar a la espera de lanzar sus ataques para poder recuperar la ciudad.  El asentamiento del ejército se estableció en un terreno de pendiente pronunciada situado entre la fortaleza y el río Manzanares, en un espacio denominada almuzara, que aun se observa en este dibujo de Wyangaerde de 1562.

Dibujo del alcázar de Madrid por Wyngaerde en 1562 con el Campo de Moro

El Campo del Moro se asienta sobre la almuzara musulmana

Ya en el fuero de 1202 aparece el término almuzara, que procede del árabe ‘al-musara’. Se trataba de un lugar extramuros de recreo y paseo, aunque las gentes medievales lo consideraban parte de la villa. Es más, en dicho fuero se establece la prohibición de llevar armas en la almuzara.  Otros historiadores se refieren a este lugar como un estadio, un lugar de esparcimiento público en las afueras de la ciudad por el que se acostumbra a correr a caballo o a pasear a pie. Sea como fuere, este terreno estuvo vinculado directamente con los dos ataques árabes a Madrid.

Jardines de Campo de Moro en Madrid

Aprovechando la reciente muerte del rey guerrero Alfonso VI de Castilla, el califa almorávide Ali ibn Yusuf ibn Tashufin trató de recuperar Toledo de manos cristianas. Humillado por la derrota, el califa buscó consuelo asediando Madrid en 1109 en su retirada hacia el sur. Ordenó a su tropas que se dirigiesen a la almuzara,  para desde allí acometer el asedio a la fortaleza donde se habían atrincherado los soldados y vecinos ante el empuje del ejército almorávide, muy superior en número. De este ataque proviene el nombre de Campo del Moro.

La historia cuenta que tras varios días de asedio Ali, que confiaba en mermar tanto la moral como los suministros de los habitantes al sitiar la ciudad, se vio obligado retirarse debido a una epidemia de peste que arrasó a sus tropas, aunque la leyenda atribuye un papel decisivo a la Virgen de la Almudena. Se dijo que ella intercedió en favor de los cristianos para que el brote de peste solo afectara a los andalusíes.

Paseo de árboles en los Jardines de Campo de Moro en Madrid

Los califas acamparon en Campo del Moro en 1109 y 1198

Tuvieron que pasar 90 años para que otro gobernante musulmán tratara de reconquistar Madrid. Fue en 1198 cuando el califa almohade Abu Yusuf Yaqub al-Mansur, envalentonado por su reciente victoria en Alarcos tres años antes, quiso aprovechar la gloria de la victoria para continuar hacia el Norte y apropiarse de Toledo. Pero al igual que los almorávides, el califa fracasó en su intento, si es que lo hubo.

Palacio Real desde los Jardines de Campo de Moro en Madrid

Porque las crónicas de la época afirman que el militar llegó a Madrid y viendo que estaba bien amurallada y mejor defendida, optó por replegarse a Sevilla. La tradición vuelve a situar su campamento en el Campo del Moro. Estos episodios históricos inspiraron a los promotores de los jardines para denominarlo así, recuperando la historia de los ataques musulmanes a Madrid.

Se da la circunstancia de que junto a la calle y plaza de la Morería, la plaza Puerta de Moros y la calle y plaza del Alamillo, son los únicos lugares en el callejero de la ciudad que recogen la historia de la presencia musulmana en Madrid tras la conquista cristiana de Mayrit. Un balance escaso para la única capital europea fundada por los árabes.

Jardines de Campo de Moro en Madrid

Paseo Virgen del Puerto

Barrio de Palacio (Distrito Centro)

Metro: Príncipe Pío

Bus: 25, 33, 39, 41, 46, 75, 138, C1 y C2

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