Jabones de leche de vaca, de cabra, de rosas, de argán, de algas marinas y hasta de chocolate. Agua de azahar y bálsamo labial de mango. Pero también velas para masajes de jazmín y de rosas. Son algunos de los productos que se pueden encontrar en El Capricho del Desierto, que revela los secretos mejor guardados de la cosmética marroquí.

Todos estos productos tienen en común que son completamente naturales y que han sido elaborados artesanalmente por la experta en cosmética natural, Hanaa Abouimrane. Ella es una marroquí afincada en España desde hace años que domina, siente y ama una tradición milenaria transmitida de madres a hijas desde hace generaciones.

La cosmética marroquí en El Capricho del Desierto

“Recuerdo como mi madre y otras mujeres nos desvelaban sus secretos para que nosotras los hiciéramos eternos”, explica. Vestida con un mágico caftan, viaja en el tiempo cuando rememora su infancia en Marruecos. “Los perfumes, los olores, los aromas no pueden escapar de mi mente, es la esencia de la mujer marroquí”, añade.

Los secretos milenarios de la cosmética marroquí

Fue en 2010 cuando sacó a la luz lo que define como “el ritual de la mujer árabe”. Una mujer que se cuida, que se quiere y que sorprende. Y lo hace para ella y para su pareja. Sin cremas de multinacionales, siempre fiel a su pasado. Sabe del tesoro que supone la cosmética marroquí, aquella que la hace viajar a cuentos de las mil y una noches.

La cosmética marroquí en El Capricho del Desierto

Y esa es la intención de esta experta en cosmética natural. Acercar una parte de su cultura para compartirla en nuestro país. Y lo ha conseguido con una receta a base de identidad, cultura y tradición. Pero sobre todo con productos naturales que ella misma trae a España cuando viaja a su tierra.

“Lo traigo todo de Marruecos pero nunca voy a las tiendas, sino a las aldeas para conocer el origen del producto”, afirma. Nada de intermediarios. Prefiere desplazarse a los pueblos y convivir con las pequeñas comunidades que trabajan la materia prima con la que ella elaborará más tarde su aceites, velas y jabones.

La cosmética marroquí en El Capricho del Desierto

Jabones, velas y aceites naturales y artesanales

De Fez toma el Rashoud para hacer una mascarilla de barro. De Meknes trae el azahar. Del valle desértico de Kalat M’ Gouna, conocido como el “Valle de las Rosas”, el agua de las rosas. De Marrakech, la Henna. Y así hasta una larga lista de productos, que transforma ya en España.

Se da la circunstancia de que las españolas no son ajenas a estos productos. “Me encuentro con mujeres que han vuelto de Marruecos con algo que no saben para que sirve, se lo vendieron sin explicarles nada”, cuenta. Y es entonces cuando caen en el olvido y en el cajón.

Los compran como un souvenir más, cuando en realidad son productos que la mujer marroquí usa cotidianamente. Son parte de su día a día. Y no son solo estéticos. “Limpian cuerpo y alma”, dice. Ella habla de paz, de tranquilidad y de belleza. Pone como ejempló las velas . De jazmín, de canela, de rosas, de té verde o de vanilla. Su cera no quema y se emplea para dar masajes, su olor te envuelve y su calor te alivia.

La cosmética marroquí en El Capricho del Desierto

Otro ejemplo es el argan, llamado el “oro líquido de Marruecos” y seña de identidad del pueblo bereber. Este aceite es un producto muy versátil en cosmética. Se aplica en pelo, cara y cuerpo para regenerar, hidratar y relajar. Igual sucede con las barritas de masaje, como las de clavo y eucalipto para el dolor, o la de alfalfa como reafirmante de pecho.

Capricho del Desierto combina estos productos con tratamientos corporales de henna, algas marinas y argan. También con tratamientos capilares y ofrece la depilación Halawa (caramelo en árabe), que las mujeres usan en Oriente Medio desde tiempos inmemoriales. Siempre con la misma fórmula: salud, belleza y tradición.

La cosmética marroquí en El Capricho del Desierto

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