En el corazón del Madrid de los austrias se alza la Torre mudéjar de San Nicolás de los Servitas, considerada como el monumento más antiguo de Madrid, con la excepción de los restos de la Muralla Árabe y la Atalaya Islámica.

Edificada en el siglo XII tras la reconquista de Madrid, la torre se localiza en la que un día fue la medina de Mayrit, a escasos metros del recinto amurallado de la alcazaba musulmana, de la que apenas quedan unos lienzos visibles.  Calificado por muchos como el ejemplo más armonioso del mudéjar madrileño, la torre es el único elemento intacto y original de la parroquia, nombrada ya en el Fuero de Madrid de 1202,  aunque el templo actual es el resultado de innumerables restauraciones.

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La torre mudéjar de San Nicolás se redescrubrió en 1912

La torre mudéjar de San Nicolás de planta cuadrangular está estructurada en tres cuerpos: El primero es el único original y típicamente mudéjar, y sobresale por la decoración de tres bandas de arquerías ciegas en sus cuatro paredes. La inferior solo puede apreciarse desde el interior del templo y está formada por tres arcos trilobulados. La intermedia, ya visible desde el exterior, presenta tres arcos polilobulados, mientras que la superior tiene cuatro arcos de herradura. Las tres arquerías reposan sobre pequeñas columnas de mármol rematadas por capiteles, que fueron añadidas a principios del XX.

El segundo cuerpo de la torre mudéjar de San Nicolás acoge el campanario, que se edificó al derrumbarse la parte superior de un tejadillo a cuatro aguas, y por encima un chapitel herreriano del XVII. Dos intrusos en este monumento puramente de ladrillo, mezcla del mudéjar toledano y sevillano, que se “redescubrió” en 1912, cuando se derribaron unos edificios que lo tapaban casi por completo.

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La decoración mudéjar no es exclusiva de la torre y puede apreciarse también en cuatro elementos del interior: las yeserías de la puerta de la sacristía, los dos arcos polilobulados  del ábside y el arco triunfal del altar, considerado el mayor arco de herradura de España. Pero sobre todo destaca la armadura de la nave central que acoge el único artesonado mudéjar que se conserva en la capital, gracias a que el enfoscado de una bóveda de cañón lo protegió durante mucho tiempo, hasta que en los cuarenta, debido a unas goteras, “apareció”.

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Se cree que la torre mudéjar de San Nicolás pudo ser un minarete

Si bien del edificio original solo se conserva la torre, los restos arqueológicos encontrados y su situación sugieren la posibilidad de que la iglesia se edificó sobre una de las seis mezquitas que había en Mayrit antes de la conquista cristiana en 1083. De ahí que se aluda a la torre múdejar de San Nicolás como el único minarete que se conserva en la ciudad, aunque no está del todo demostrado. Lo que sí resulta evidente es que fue construida por los alarifes (maestros y obreros musulmanes) que permanecieron en la ciudad tras la reconquista, bajo las premisas en que se edificaban los alminares.

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Hay que recordar que debido a la situación del barrio y sus calles, la torre mudéjar de San Nicolás no puede apreciarse en todo su esplendor. Por eso tengo que dar las gracias al padre Jaime, el párroco de la iglesia, por permitirme el acceso al patio interior del templo, el único lugar desde el cual se puede contemplar en su totalidad uno de los tesoros mejor guardados de Madrid: una postal en color del pasado árabe de la capital.

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Travesía Biombo 1

Barrio de Palacio (Distrito Centro)

Metro: Ópera

Bus: 3, 25, 39 y 148.

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