‘Yala Yala’ gritan dos niñas mientras suben las escaleras corriendo con sus vestidos nuevos y sus padres -hombres abajo y mujeres arriba- entran en la Mezquita Central del Madrid para participar en la oración de la fiesta. Arranca la festividad más grande del Islam, el Eid Al Adha (la fiesta del sacrificio). Son las 09.30 de la mañana del 24 de septiembre.

Conocida también como Eid Al Kebir (fiesta grande ), conmemora un pasaje clave de la Biblia y el Corán en el que Abraham se dispone a sacrificar a su hijo Ismael como un gesto de obediencia a Dios, que en el último momento lo reemplaza por un carnero. Se celebra 70 días después del fin de Ramadan y coincide con la peregrinación anual a la Meca (Hajj). Son cuatro días de celebraciones en las que los musulmanes comen en familia, intercambian regalos, estrenan ropa y se piden perdón.

Oración del Eid al Adha en la mezquita central de Madrid

El Eid es la fiesta grande del Islam

“Los matarifes musulmanes salieron temprano pero no pueden sacrificar ningún animal hasta el fin de la oración”, explica Riay Tatary, secretario general de la Comisión Islámica de España y presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE).  Y es que los musulmanes celebran esta festividad sacrificando un cordero como muestra de gratitud a Dios por salvar la vida de Ismael y recordando que el Islam significa sumisión y nadie mostró mas sumisión a Dios que Abraham.  Es todo un ritual.

Voluntarios en el Eid al Adha en la mezquita central de Madrid

Se toma al animal por la cabeza, se repite la fórmula “Bismillah Allahu Akbar” y se le degüella con un cuchillo. Acto seguido se espera a que el animal se desangre por completo y se le quita la piel de forma rápida y en caliente. No se puede hacer sufrir al animal. “Incluso se esconde el cuchillo para que el cordero no lo vea y se le tapan los ojos”, afirma. Por cierto, los matarifes de esta comunidad se desplazan hasta Algete, donde existe un matadero halal acondicionado para ello.

Finalmente se entrega el cordero a la familia en la mezquita, donde previamente lo había encargado pagando 150 euros. Eso sí, el cuerpo del animal se divide en tres partes: una para la familia, otra para los más necesitados y la tercera para el que hace el sacrificio. “La mayoría lo cocinan a la barbacoa”, asegura el carnicero de la tienda de la mezquita. De hecho el sacrificio es de obligado cumplimiento, pues el profeta dijo: “Aquel que tenga medios y no realice el sacrificio, no es uno de los nuestros”.

Comida del Eid al Adha en la mezquita central de Madrid

Los niños son los protagonistas del Eid

“El objetivo es que cada musulmán se ponga en la piel de Abraham y comprenda la enorme generosidad de Allah”, explica Tatary. Ahora bien, el Eid no es una fiesta gastronómica sino religiosa, familiar y solidaria. Sólo hay que observar. A primera hora de la mañana, no cabe nadie en la mezquita. Los zapatos se amontonan en las esquinas. La sala de oración está repleta. El patio también. Tan sólo se escucha el discurso del imám y a los niños y niñas corretear. No es para menos, pues hoy es su día.

Niños juegan en el Eid al Adha en la mezquita central de Madrid

Una marea humana abandona la sala de oración mientras otra, formada por los más pequeños, se dispone a entrar en el salón de actos para celebrar el Eid. Están impacientes porque saben que hoy les esperan muchos regalos, tanto de los padres como de la propia mezquita. Hay cola y más de uno “confunde” mi cámara de fotos con un obsequio. Me marcho, es su momento.

Abajo en el patio muchas personas beben té y comen dulces árabes que les sirven los voluntarios de la Fundación Islamic Relief España. Todo el dinero va para los más necesitados. El tercer pilar del Eid. “Como musulmanes siempre debemos ayudar a los demás”, afirma uno de los voluntarios. No le falta razón. Eid Mubarak!

Musulmanas charlan el día del Eid al Adha en la mezquita central de Madrid

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Bus: 3, 64, 66, 124, 126, 128

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