El legado islámico en España es innegable pero alcance su mayor protagonismo a través del arte mudéjar, la corriente artística cristiano-musulmana que vertebró el centro y sur de la península como un estilo autóctono, cuyos principales elementos son visibles en las obras que conforman la colección de arte mudéjar del Museo Arqueológico Nacional de Madrid (MAN).

Anexa a la colección de arte islámico del Museo Arqueológico Nacional, la muestra sobresale por reunir pocos objetos pero de un valor incalculable, pues su estado de conservación es sublime y permite hacernos una idea clara y concisa de lo que constituye el único estilo artístico auténticamente español, sello de la convivencia y el intercambio entre dos formas de vida opuestas pero vertebradoras de un mismo territorio: España

Exterior del Museo Arqueológico Nacional de Madrid

La escasa pero selecta colección de arte mudéjar del MAN

Y es que la excelente mano de obra andalusí, junto con los maestros alarifes, pasó a estar al servicio de los reinos cristianos que incorporaron la madera, el yeso y la cerámicas en la mayoría de nuevos edificios religiosos y civiles de la época. Un ejemplo es este bello arco de herradura (abajo) del desaparecido Palacio de los Reyes de León (siglo XIV) cuyo excepcional estado de conservación permite leer las inscripciones en árabe que decoran cada rincón: “la gloria es de Allah”, “la felicidad procede de Allah” y “la gloria eterna, el imperio perpetuo de Allah”.

Arco de herradura mudéjar del desaparecido Palacio de los Reyes de León en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid

Las tres salas que acogen la colección de arte mudéjar (24, 25 y 26, junto a una pequeña parte de la 23 dedicada al arte islámico) están cubiertas por un alfarje y dos techumbres abovedadas que proceden del Beaterio de la Santísima Trinidad de Sevilla y del desaparecido palacio de los Duques de Maqueda de Torrijos (Toledo). Elaboradas en madera, la primera armadura responde más a los clásicos artesonados mudéjares del XV y XVI, aunque no puede compararse en belleza con la segunda (abajo), cuyos mocárabes recuerdan a algunas de las salas más exuberantes de La Alhambra. De hecho, si no fuera por algunos escudos nobiliarios, nadie dudaría en afirmar que la obra procede de una mezquita, madrasa o palacio andalusí.

Bóveda mudéjar del palacio de los Duques de Maqueda Torrijos   en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid

El mudéjar es un híbrido del arte cristiano-musulmán

No menos bello es el alfarje de la sala principal del desaparecido palacio de Alfonso XI de Córdoba, que conserva gran parte de las pinturas originales de las vigas, decoradas con motivos geométricos y la invocación “No hay más Dios que Allah”. En la misma sala se exhiben una  serie de vigas y arrocabes – la mayoría de Toledo, considerada la meca del arte mudéjar– hechos en madera y decorados con animales y vegetales, aunque las piezas estrella son las dos puertas: en primer término la procedente del sagrario de la Catedral de Jaén, y al fondo la monumental entrada de la desaparecida iglesia de San Pedro de Daroca (Zaragoza), formada por arco de herradura del XIII.

Sala mudéjar del Museo Arqueológico Nacional de Madrid

Eso sí, mi pieza fetiche de la colección es este friso mudéjar de la Casa del Conde Esteban de Toledo, hecho en yeso y labrado en relieve con la clásica inscripción cúfica-cursiva del arte mudéjar que en este caso invoca a la virgen: “Santa María, mi mejor guía, a nosotros mejoras”. Una joya más de esta escasa pero selecta colección del mudéjar castellano, andaluz y aragonés que tanta admiración despertó entre los reyes y nobles cristianos. De una forma u otra, ellos también fueron seducidos por la magia de Al Andalus.

 Friso mudéjar de la Casa del Conde Esteban de Toledo en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid

Calle Serrano 13

Barrio de Recoletos (Distrito de Salamanca)

Metro: Colón , Serrano y Recoletos Cercanías

BUS: 1, 9, 19, 51 y 74

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