En un paisaje urbano dominado por decenas de torres católicas, se alzan dos torres coronadas por una media luna y no por una cruz: los alminares o minaretes (palabras de origen español y francés) de las mezquitas de la M-30 y la Central de Madrid, los únicos de entre los 34 lugares de oración que los musulmanes tienen en la capital.

DSC01830

Los dos únicos alminares de Madrid

Majestuoso. Así es el alminar de la lujosa mezquita de la M-30, un icono de esta carretera madrileña. Construido en 1992 con mármol blanco de Almería, es es más alto de los alminares de la ciudad, alcanza una altura de 25 metros. De dos cuerpos, bellas proporciones y decoración de adornos florales y geométricos entrelazados en la balconada y ventanales.

En línea con la mezquita, cuenta con un techo de teja roja sobre el que se emplaza el “yamur”, que es el remate de tres bolas doradas decrecientes insertadas en una vara vertical que acaba en media luna.  Los vecinos solo recuerdan haber escuchado una vez la llamada, en su inauguración, dado que la contaminación acústica y la proximidad del tanatorio desaconsejan su uso.

DSC01134

¿Qué simbolizan las bolas y la media luna doradas de los alminares islámicos?  Una leyenda dice que representa a los tres profetas más importantes del Islam: Mahoma,  Moisés y Jesucristo; otra que simboliza la tierra, el fuego y el agua; y una última que habla de los mundos que atraviesa el ser humano en su viaje a la eternidad que son terrestre, celestial y espiritual.  Mientras que la media luna es un símbolo muy común en el mundo árabe y cuyo origen está en la tradición pre-islámica, aunque su mayor repercusión se debe a que era el símbolo del Imperio Otomano, por lo que su uso se extendió por las tierras del Islam.

DSC01156

Los dos alminares de Madrid: modesto y majestuoso

Más modesto que su pariente madrileño es el alminar de la mezquita Central. Inaugurado en 1988, tiene una decoración escasa y mide 15 metros, de los cuales cuatro sobresalen por encima de la mezquita, ya que su cuerpo se encuentra adosado al edificio, debido al poco espacio que dispone el centro por la estrechez de la calle.

Su construcción obedece a los clásicos alminares de la arquitectura tradicional hispano-musulmán y cuenta con cuatro pequeñas salas dedicadas al estudio y al retiro de fieles. El cuerpo principal del minarete descansa sobre otros dos que sirven de pedestal. Por encima el balcón y la garita abierta coronada por el yamur. Se tiene constancia de tres visitas del almuédano: en una fiesta al inicio del Ramadán, para un reportaje de televisión y a petición de los vecinos del barrio para ver cómo era la llamada a la oración.

DSC03146

El alminar indica de forma visible, sonora y física la ubicación de un lugar de oración que proclama, con su altura, la presencia del Islam, con una doble función: la más conocida es para llamar a la oración, en la que el almuédano o muecín (hoy en día se utiliza una grabación) sube a lo alto del minarete para efectuar las cinco “adhan” o llamadas a la oración. Otro uso lo marca la media luna que marca la dirección de La Meca para todos aquellos que no puedan acudir a la mezquita.

DSC03133

En Madrid,  los dos alminares son más bien un recurso decorativo arquitectónico, no son operativos, así que los llamamientos a los fieles tienen carácter interno, salvo pequeñas excepciones en las principales festividades musulmanas, de las que tendremos conocimiento en Madrid cuando escuchemos “Allahu Akbar”.

DSC03144

Alminar Mezquita M-30: INFORMACIÓN Y CÓMO LLEGAR

Alminar Mezquita Central: INFORMACIÓN Y CÓMO LLEGAR

Este artículo tiene 2 comentarios

  1. Pingback: MADINA MAYRIT RECUPERA SU GLORIOSO PASADO – VUELTA A LAS RAÍCES : Travel Archaeology – Magazine de Viajes y Arqueología

Deja tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *